Como esto va de cosas que me hacen feliz, voy a empezar con una cosita que me hace todos los días felices, mi gatita. Cuesta un huevo sacarle fotos a la gata, sobre todo si es negra, porque además de que no para quieta, el enfoque automático de la cámara se vuelve loco al no encontrar contrastes y tienes que enfocar de forma manual.
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